Ayuda a tu hijo ante el acoso en línea
Los mensajes, las publicaciones y los chats grupales pueden llevar el acoso hasta la casa de un niño. Ayuda a tu hijo a cortar el contacto, guardar las pruebas útiles e involucrar a adultos que puedan actuar.
Entiende lo que pasó
Pídele a tu hijo que te explique quién está involucrado, qué se dijo o se compartió, dónde pasó y si también pasa en persona. Escucha antes de decidir cómo responder. Puede que le preocupe perder amistades o el acceso a sus dispositivos, o lo que pase si un adulto interviene.
Las humillaciones repetidas, las amenazas, la suplantación de identidad, la exclusión y la difusión de material privado pueden ser parte del acoso. Un desacuerdo no es automáticamente acoso, pero una amenaza o una publicación dañina puede requerir atención aunque ocurra una sola vez.
Si tu hijo se angustia después de usar una aplicación, evita ir a la escuela o se ve inusualmente retraído, pregúntale qué está pasando. Esos cambios tienen muchas causas posibles; son motivos para escuchar, no un diagnóstico.
Si tu hijo es blanco de acoso
- Ayúdalo a sentirse apoyado. Agradécele que te lo haya contado. Pregúntale qué lo ayudaría a sentirse más seguro y explícale lo que piensas hacer. Evita hacerlo responsable de confrontar a la persona que lo tiene como blanco.
- Guarda los detalles útiles. Anota las fechas, los nombres de las cuentas, los enlaces y lo que pasó. Guarda los mensajes o las capturas de pantalla relevantes para que una aplicación, una escuela u otro adulto responsable pueda entender el problema. No descargues, pidas ni reenvíes imágenes sexuales de un menor; usa la guía de ayuda con imágenes.
- Reduce el contacto futuro. Reporta la cuenta o el contenido a través del servicio y usa sus controles de bloqueo. Revisa en qué grupos está tu hijo y quién puede enviarle mensajes. Desalienta las respuestas que intensifiquen el conflicto o los reenvíos que propaguen el daño.
- Involucra a personas que puedan actuar. Cuando haya compañeros de clase involucrados o el problema afecte a la escuela, comunícate con un maestro, orientador o directivo y dale los detalles. Pregunta quién se encargará, qué van a hacer y cuándo te darán una respuesta.
Lleva un registro de a quién contactaste y qué acordaron hacer. Comprueba si el contacto y sus efectos realmente se detienen. Opciones para reportar (Estados Unidos).
Qué preguntarle a la escuela
- ¿Quién será mi contacto y cuándo revisaremos lo que ha pasado?
- ¿Qué puede cambiar durante las clases, los traslados, los recreos o las actividades en grupo para que mi hijo se sienta seguro?
- ¿Cómo responderán si el comportamiento pasa a otra cuenta o ocurre en persona?
- ¿Cómo involucrarán a mi hijo sin exigirle que confronte al niño que lo tiene como blanco?
Los adultos pueden coordinar una respuesta sin obligar a los niños a una reunión o a pedir disculpas. El acoso implica una diferencia de poder; tratarlo como un desacuerdo entre iguales puede dejar expuesto al niño que es blanco del acoso. Cómo apoyar a los niños involucrados (Estados Unidos).
Si tu hijo presencia acoso
Puede evitar agregar reacciones, comentarios o compartir contenido que aumente la audiencia. Puede contarle a un adulto de confianza lo que pasó, usar las herramientas para reportar del servicio y apoyar en privado al niño que es blanco del acoso. No tiene que confrontar a un grupo por su cuenta para ser de ayuda.
Habla con tu hijo sobre lo que puede hacer en la situación que realmente vio. Un mensaje de apoyo o sentarse con alguien en la escuela puede ser más útil que unirse a una discusión pública.
Si tu hijo participa
Averigua lo que pasó, incluido lo que tu hijo envió, repitió o fomentó. Explícale el daño con claridad y ayúdalo a detenerse. Estar molesto con alguien o seguir a un grupo no justifica las humillaciones ni las amenazas.
Trabaja con los adultos involucrados en consecuencias y formas de reparación apropiadas. Eso puede incluir eliminar las publicaciones dañinas después de conservar las pruebas necesarias, corregir una afirmación falsa o cambiar el acceso. Una disculpa no debería exigir que el niño que es blanco del acoso se reúna, responda o perdone.
Sigue ayudando a tu hijo a desarrollar otra forma de manejar el enojo, los desacuerdos y la presión de los amigos. Su propia angustia también puede necesitar atención.
Elige las conexiones que tu familia necesita
Un niño no necesita redes sociales para aprender amabilidad, criterio o responsabilidad. Si una clase o actividad usa un grupo en línea, pregunta qué propósito cumple, quién lo supervisa y qué alternativa existe para las familias que no lo usan.
Revisa junto con tu hijo las funciones de contacto cuando sí use un servicio. Muestra el comportamiento que esperas en tus propios mensajes y publicaciones: evita humillar a las personas, pregunta antes de compartir material privado y deja de participar cuando una conversación se vuelva abusiva. La guía de configuración de contacto (página en inglés) explica qué cambian los controles.
Comprueba qué ha cambiado
Pregúntale a tu hijo si el comportamiento se detuvo, si pasó a otro lugar y cómo se siente. Haz un seguimiento con las personas que acordaron ayudar. Si la respuesta no está funcionando, vuelve con los nuevos detalles y pregunta qué va a cambiar.
Ayuda a tu hijo a mantenerse conectado con personas y actividades que lo apoyen. Si la angustia continúa o afecta su vida diaria, considera el apoyo de un profesional de salud mental calificado. El objetivo es un niño que pueda sentirse seguro y participar en su vida; volver a una aplicación en particular no es un requisito.